No es fácil atravesar el largo camino de la vida.

Habrá momentos buenos y alegres, pero también llegarán momentos de luto, de dificultad y sufrimiento pero una cosa es cierta ningún momento difícil se compara con lo que ha de venir.

Dios ha preparado la alegría eterna para que estemos a su lado, pero también nos preparó grandes bendiciones que están siendo reveladas desde ahora en la tierra. Andar de “fe en fe y de gloria en gloria”. Todos los momentos difíciles son transitorios y todo hace parte a nuestro bien, sea para el crecimiento de nuestra fe o para que el nombre de Dios sea glorificado.

1

Mantén en mente que toda tribulación es pasajera. Medita en la palabra de Dios, esta es la mejor forma de atravesar los momentos complicados.

2

Cuando la carga parezca muy pesada recuerda que Dios es capaz de ayudarte a cargarla. Solo necesitas hablar con él y pedir su auxilio.

3

Si te sientes solo, comparte tus dificultades con un hermano de confianza. Siempre es mejor dos que uno para enfrentar un desafío en oración.

De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.


Romanos 8:18

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